compartir

La Nueva Escena en Lima: una contra-profesionalidad en marcha

Mi Mochila Huele a Semen. Foto por Carlos Yafac. Imagen de cabecera por Carlos Yafak.

*

Por Luis Alvarado

*

En este artículo quiero mirar de cerca el trabajo de tres bandas jóvenes de Lima: The Faites, Antibióticos y Mi Mochila Huele a Semen (MIMO). Todas se formaron entre 2022 y 2023 y hoy son parte de lo que muchos llaman La Nueva Escena (LNE). Es un término que, en el contexto pospandemia, ha tomado fuerza y un nuevo significado. Lo vemos en playlists de Spotify dedicadas a lo más reciente del indie y el rock alternativo local, en contenidos de creadores como Cíclope o Whitenoise, y en la programación de conciertos de productores como Frank Talento o Impala.

“La nueva escena está tomando la posta”, decía la promoción de la joven banda Parka cuando Impala la incluyó en un cartel junto a agrupaciones ya consolidadas del rock limeño de los 2000. El nombre también aparece en el fanzine La Nueva Escena (abril de 2025), editado por Chelo, un joven periodista y activista de esta movida, que además escribe sobre muchos de estos grupos en su blog ecna.substack.com, uno de los espacios web que mejor reflejan esta ebullición musical.

Pero ¿qué significa exactamente llamar “nueva” a esta escena? No es solo una referencia a lo reciente. El término apunta a un marco estético, ideológico y generacional distinto, que marca cierta postura frente a escenas anteriores. Mi idea es que lo “nuevo” aquí no se refiere únicamente a la edad o a la época, sino a la construcción de una identidad musical propia, que deja de lado los mandatos tradicionales de profesionalización y sus retóricas de gestión para afirmar otra manera de hacer música.

Para entender mejor esta movida, voy a concentrarme en cuatro aspectos clave: qué significa hoy ser una banda emergente, cómo influyen las redes sociales, qué papel juega la nostalgia generacional y cómo funcionan las dinámicas de género dentro de este ecosistema

1.-Claves para entender a La Nueva Escena

1.1. ¿Por qué hablamos ahora de bandas emergentes?

En la escena musical alternativa e independiente del Perú han aparecido nuevas formas de gestionar la carrera artística, en un entorno marcado por tensiones entre lo amateur y lo profesional, algo similar a lo que ocurre en otros países latinoamericanos. La investigadora Ornela Boix  ha descrito este proceso en la escena argentina, donde la clásica oposición entre “amateur” y “profesional” ha dejado de ser nítida, especialmente en las trayectorias de artistas que están empezando.

En este marco, la idea de “música emergente” funciona como una categoría intermedia: proyectos que, sin estar plenamente insertos en la industria musical tradicional, combinan autogestión con ciertas estrategias de profesionalización, y circulan entre circuitos independientes, institucionales y comerciales.

A diferencia de etiquetas como “banda nueva” o “underground”, lo emergente no se limita a señalar lo reciente o lo alternativo. Remite, más bien, a una etapa de visibilidad creciente y a un potencial de consolidación profesional. Un ejemplo reciente es la banda arequipeña 380, que abrió la jornada del festival Vivo x el Rock 2025, presentada justamente como una agrupación emergente que daba su primer gran salto hacia un público más amplio.

El uso de este término está ampliamente extendido en el universo de la industria musical, especialmente en foros de desarrollo de carrera, mercados musicales, agencias de management, ferias profesionales e incluso festivales. Pero no siempre se utilizó, su adopción está estrechamente vinculada a la reconfiguración de la industria musical posterior al año 2000; es decir, tras el colapso del modelo tradicional basado en la venta de discos físicos y el auge de las plataformas de streaming, que multiplicaron las posibilidades de difusión, pero también introdujeron nuevas formas de precarización y competencia. En ese proceso, se redefinió la noción de “independiente”, que en décadas anteriores aludía a artistas que optaban por mantenerse al margen de los imperativos de la industria dominante, desarrollando su trabajo en sellos pequeños, cuidando su integridad artística y generando escenas paralelas. Con la caída del modelo tradicional discográfico y la expansión del trabajo autogestionado, operar de forma independiente se convirtió en una condición común, compartida tanto por artistas que aspiran a ingresar al mainstream como por aquellos que prefieren mantenerse en un mercado alternativo. Es en este contexto que aparece con fuerza la figura del artista gestor, obligado a aprender a manejar su carrera en términos no solo creativos, sino también estratégicos y organizativos.

Al analizar la experiencia de las bandas emergentes en Argentina, Ornela Boix hace hincapié en la vinculación que estas tienen con aparatos institucionales y políticas estatales. Un buen ejemplo es el festival Ciudad Emergente, organizado por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires desde 2008, y que anualmente presenta bandas jóvenes tanto argentinas como internacionales. En el contexto peruano, el término “banda emergente” comenzó a circular al menos desde mediados de la década de 2010, coincidiendo también con el surgimiento, a nivel local, de carreras de música de nivel universitario.

Aunque esta etiqueta no ha sido empleada formalmente en las convocatorias de los Estímulos Económicos para la Cultura del Ministerio de Cultura (lanzados recién en 2019 y que incluye financiamientos para producción musical), sí ha sido utilizada en actividades organizadas por la Gerencia de Cultura de la Municipalidad de Lima, así como en eventos impulsados por instituciones extranjeras. En las ediciones más recientes de la Fiesta de la Música —organizada por la Alianza Francesa— se emplea de manera explícita el término en sus objetivos: “consolidar bandas emergentes y estimular el desarrollo de nuevos talentos”. Además, el concepto ha sido adoptado por ferias independientes con programación musical, como Hola Fest, y por festivales de menor escala que lanzan convocatorias abiertas mediante redes sociales. En estos casos, la selección de bandas emergentes no solo se basa en criterios curatoriales, sino también en dinámicas algorítmicas: los formularios, hashtags y menciones se articulan con los mecanismos de visibilidad propios de las plataformas, donde la frecuencia de publicación, la interacción del público y el alcance de reels o stories influyen directamente en la percepción de relevancia o potencial de una banda. En ese sentido, “emergente” no solo describe una etapa de desarrollo artístico, sino que se ha consolidado como una categoría estratégica usada por los agentes de la industria para legitimar y visibilizar proyectos recientes, desplazando términos como “banda nueva” o “underground”.

The Faites. Foto por Carlos Yafak.

1.2.- La dinámica de consumo en las redes sociales

La relación con las redes sociales es un aspecto clave en el desarrollo de LNE, no solo por la intensa experiencia de digitalización que supuso la vida durante la pandemia —etapa en la que muchos de los integrantes de estas agrupaciones culminaban la secundaria e iniciaban sus proyectos musicales—, sino también porque formas específicas de socialización propias de plataformas como Instagram o TikTok se han vuelto consustanciales tanto a la construcción de la identidad colectiva de estas bandas como a sus estrategias de difusión. Las redes no son solo un canal de visibilización, sino que condicionan desde el inicio las formas de habitar la música, moldeando tanto los estilos como los modos de escucha, circulación y reconocimiento. Como lo señala Simon Frith: “El entretenimiento como actividad social —una actividad necesariamente musical— moldeó la industria musical tanto como fue moldeada por ella (Frith, 2006, p. 36). En ese sentido, plataformas como Instagram o TikTok no solo amplifican el alcance de una banda emergente, sino que también estructuran cómo se expresa su pertenencia a una escena, cómo se define su “gusto”, cómo se produce una narrativa de autenticidad. Podríamos añadir también que las dinámicas de las redes sociales contribuyen a producir un cierto tipo de estética musical. Esta transformación se encuentra también en la reflexión de Patrik Wikström, quien advierte que: Conceptos como colección y propiedad iban perdiendo relevancia en la era de la distribución digital, con su ubicuo acceso a la música, y plantea que en la era post-física, las redes sociales online cumplen cada vez más la función de comunicar la identidad musical de una persona” (Wikström, 2013, p. 19).

Las redes sociales también han contribuido a la articulación de la escena. Una de las características de LNE, es justamente su carácter descentralizado: han surgido agrupaciones en ciudades como Ica, Trujillo, Huancayo y Arequipa, que rápidamente han establecido redes de colaboración y circulación. Sin embargo, el centralismo sigue siendo un factor estructural de la movida. En una entrevista con el grupo trujillano Tomyor, sus integrantes afirmaban que, si bien existe movimiento en las regiones, aun es difícil mantenerse: “Creo que nuestra idea siempre ha sido hacer las cosas en Trujillo porque nos gusta la ciudad. Si pudiera volver a nacer en algún lugar, elegiría Trujillo. Pero para hacer las cosas, tenemos que salir de ahí, lamentablemente. La misma centralización te obliga a eso, sea lo que sea a lo que te dediques: músico, actor, ingeniero; si quieres triunfar, tienes que venir a Lima. Esa es la triste realidad del Perú. En Lima, cualquier estilo musical puede tener su público; en Trujillo, hay un solo público y todos se tienen que acostumbrar.”. (Chelo, 2024)

Esto muestra que, pese a la colaboración entre regiones, la concentración de oportunidades en Lima sigue definiendo los límites del crecimiento de la escena.

1.3.- Lo nuevo que mira hacia atrás

En el universo de subgéneros musicales que configuran la escena independiente de Lima, la tradición del llamado indie rock y los géneros derivados del punk y el hardcore (principalmente el emo y el math rock) han ido mostrando un gran crecimiento, como correlato de una ola regional. Sin embargo, es sobre todo el nicho del indie —como una categoría amplia que ha conquistado los principales festivales internacionales— el que ha echado raíces con más fuerza y bajo el cual podemos comprender el surgimiento de LNE.

Desde la perspectiva de la escena musical, el término indie comenzó a utilizarse en Europa y EE. UU. en la década de 1980 para referirse a música producida y distribuida de manera autónoma, al margen de los grandes sellos discográficos, y asociada a una ética DIY. Muchos de esos pequeños sellos independientes evolucionaron con el tiempo hasta convertirse en casas discográficas influyentes a nivel internacional. Uno de los aspectos que definió a un sector del indie fue su valoración por lo artesanal, lo que dio lugar al surgimiento de numerosos artistas y sellos independientes —especialmente durante el auge de la cultura del casete— que grababan su música de forma casera e incluso confeccionaban a mano las carátulas de sus álbumes. Este gesto se interpretaba como un signo de autenticidad frente a la lógica de superproducción del circuito comercial, pero también podía leerse como una evocación de la infancia o de cierta nostalgia por lo doméstico. Figuras como Daniel Johnston o sellos como K Records (cuyo logo Kurt Cobain, de Nirvana, llevaba tatuado en el brazo) ejemplifican esta dimensión del indie, que terminaría por definir uno de sus rasgos estéticos.

En el Perú, existe cierto consenso en señalar al grupo Electro-Z como pionero en introducir tanto el sonido como la ética asociada al indie, es decir, como los primeros en reconocerse localmente dentro de una tradición histórica vinculada al indie estadounidense. A diferencia de muchos grupos surgidos en Lima a fines de los años noventa, el discurso de Electro-Z se diferenciaba por su predilección por lo cotidiano como estética, por letras que funcionaban como flujos de pensamiento y por esa evocación de la infancia. Electro-Z tuvo una vida corta, lanzaron un único álbum en 1999, hicieron diversos conciertos entre 1999 y el año 2000, para luego mudarse a Estados Unidos, donde continuaron su carrera bajo el nombre de Dasher, y luego cada integrante hizo su propio camino. Con el tiempo el grupo generó un culto a nivel local y sus conciertos de reunión convocaron a mucho nuevo público y muchas bandas empezaron a surgir bajo su influencia, convirtiéndose en una banda estandarte del indie rock local. En una conversación con Chelo, él sostiene que Electro-Z es una banda de referencia para muchas agrupaciones de LNE.

Antibióticos. Foto por Carlos Yafak.

Podemos decir que Electro-Z forma parte más bien de un repertorio de influencias claramente reconocibles en estos nuevos grupos, asociados al rock de la década de 1990, sea rock alternativo o el género shoegaze, surgido a inicios de esa década en Inglaterra. Es decir, existe una tendencia entre estas jóvenes bandas a retomar estéticas y lenguajes musicales propios de los años noventa. Esta inclinación puede entenderse, en parte, como un efecto de nostalgia generacional, lo que el crítico musical Simon Reynolds ha llamado “retromanía”: una obsesión del pop por su propio pasado. Esta nostalgia responde tanto a una recuperación afectiva y estilística de la música con la que crecieron —heredada de sus entornos familiares— como a un nuevo modo de circulación musical promovido por las plataformas digitales, como YouTube o Spotify que han transformado el acceso a la música: los usuarios ya no dependen de una programación vertical como ocurría con la radio o la televisión, sino que se rigen bajo lógicas algorítmicas que mezclan personalización y estandarización. Esto permite que los usuarios redescubran géneros del pasado e incorporen referencias musicales más diversas.

1.4.- Recambio generacional y brechas de género

En 2011 comenzó a organizarse la Feria de Sellos Independientes, una iniciativa impulsada por un par de sellos discográficos limeños con el objetivo de articular a diversos proyectos que, por entonces, aún podían realizar producciones económicas en formatos como el CDr, además de CD profesional y, en algunos casos, vinilo. La feria tuvo un impacto notable y, rápidamente, instituciones como la Municipalidad de Lima, de San Isidro, Fundación Telefónica y el Centro Cultural de España comenzaron a auspiciar diversas ediciones, lo que contribuyó a consolidarla como un evento de gran convocatoria, con acceso gratuito y una programación que combinaba bandas jóvenes con agrupaciones ya consolidadas. En paralelo, surgieron ferias de diseño independiente y fanzines, que en ocasiones se articulaban con los sellos discográficos, ampliando así el espectro cultural de estas actividades. Sin embargo, con el paso de los años y la progresiva crisis de los formatos físicos como el CD y el CDr, muchos sellos fueron perdiendo su capacidad de ofrecer mercancía. El vinilo, aunque de alta demanda, implicaba una inversión considerable y una red de distribución más compleja, lo que no todos pudieron asumir. Con la llegada de la pandemia, el concepto de sello independiente en la escena se reformuló. Quienes trabajaban con CD y CDrs se volcaron completamente a la distribución digital o abandonaron la gestión, mientras que unos pocos lograron dar el salto al formato vinilo. Para entonces, la idea de una feria dedicada exclusivamente a sellos independientes había perdido sentido, dando paso a un nuevo auge de las ferias de vinilo. Sin embargo, debido a que la producción local en este formato aún es limitada, estas ferias priorizan la participación de tiendas especializadas —principalmente de vinilos usados— y distribuidores, sin requerir necesariamente la presencia de sellos locales. En esa transición, las ferias de diseño independiente se convirtieron en el espacio que absorbió a gran parte de la escena que antes participaba activamente en las ferias de sellos discográficos, en parte también por las dificultades para los grupos de acceder a lugares para realización de conciertos, tras el cierre de muchos locales en la pandemia. En la actualidad ferias como Perú Independiente, Hola Fest, Feria Marciana, entre otras, se han convertido en espacios de difusión importante para las nuevas bandas de rock y música alternativa.

A comienzos de 2024, una serie de denuncias por violencia de género se hicieron públicas, involucrando a varios integrantes varones de la escena independiente de Lima. Estas acusaciones recayeron sobre una generación de artistas y colectivos que se habían formado en paralelo al desarrollo de las ferias independientes, es decir, entre aproximadamente 2015 y la reactivación pospandemia. Entonces muchas de las bandas que hasta entonces gozaban de gran visibilidad en estos espacios —especialmente aquellas vinculadas al circuito indie— dejaron de presentarse con la misma frecuencia, y varias fueron directamente desplazadas del circuito. Fue en ese contexto que una nueva generación comenzó a ganar protagonismo: agrupaciones como Super Fuzz, 380, DPOS, Claustrofóbicos o Maldito Antisocial escalaron rápidamente en presencia dentro de estas ferias, al mismo tiempo que su popularidad crecía. Todo ello evidenció el papel central que vienen cumpliendo dichas ferias como plataformas clave de visibilidad y circulación para las nuevas propuestas musicales.

En una entrevista con la joven gestora cultural Sasha Frisancho, habitual asistente a los conciertos de LNE, leemos: “Si te das cuenta, en un line-up normal de Vichama, son puros cantantes hombres y solo hay una banda que tiene una vocalista mujer” (Chelo, 2025). En esa misma conversación, se señala la escasa participación femenina dentro de LNE, lo que no significa que no existan mujeres haciendo música en el circuito independiente. Sin embargo, parece evidente que las dinámicas propias de la escena rock —sumadas a los antecedentes de denuncias por violencia de género— han generado un cierto rechazo a participar activamente en este espacio. Frisancho observa que dentro de la escena persisten prácticas de deslegitimación, que se expresan en la burla o el menosprecio hacia los gustos musicales de las mujeres. Este tipo de actitudes, más que simples gestos individuales, contribuyen a reproducir jerarquías de género que desalientan la participación activa de las mujeres como oyentes, creadoras o gestoras. En palabras de la propia Frisancho: “Siento que hay muchas mujeres que tienen miedo de que su opinión no pueda ser respetada. Me daría pena que fuera por eso. Y me gustaría que todas estas chicas se lancen porque no pierden nada.” (Chelo, 2025). Resulta significativo, por ejemplo, que hayan surgido iniciativas como las de la propia Sasha, con sus conciertos denominados Killa, o de la artista Luxsie, con sus eventos Lumina, entre otras propuestas centradas exclusivamente en la participación de mujeres y disidencias. Estas experiencias deben entenderse como una respuesta frente a la necesidad de construir espacios que operen con dinámicas más seguras, inclusivas y horizontales.

2.- Hacerse un lugar: tres bandas de La Nueva Escena

Habiendo revisado estos cuatro ejes, quiero ahora analizar el trabajo de tres agrupaciones representativas de LNE: The Faites, Antibióticos y Mi Mochila Huele a Semen (MIMO), bandas que han coincidido en diversos conciertos y fechas, aunque musicalmente difieran en género.

*

2.1.-The Faites: Formados en el 2023, publicaron su EP debut a inicios de 2024, titulado Eta vaina e seria, de manera independiente. Actualmente están integrados por Oliver Luza (voz y guitarra), José Rosales (voz y guitarra), Ítalo Heredia (bajo) y Carla Olivera (batería). Sus edades oscilan entre los 20 y 25 años. Y están vinculados al colectivo DTM que agrupa a muchas otras bandas y artistas como Mi mejor amigo Scott, Hungus Segundus, Joytnless o Inoible.

En una primera impresión su música nos remite principalmente al sonido del rock alternativo de la década de 1990, aunque también incorporan elementos de reggae punk. Su EP es una grabación casera, tal como ellos mismos indican en la presentación de su página de Bandcamp: “Este es un disco hecho por nuestras propias manos, sin ninguna idea de producción y aun así nos gustó el resultado, un EP con un sonido ‘lo-fi’.”

Esto no les ha impedido convertirse rápidamente en una banda requerida por las ferias de diseño independiente y pequeños festivales de rock, donde alternan con agrupaciones más consolidadas. Actualmente, las canciones de ese EP llegan a las 10 mil y 18 mil reproducciones en Spotify. En una entrevista para el programa Fuera de control, ante la pregunta de si piensan dedicarse profesionalmente a la música, respondieron: «Es nuestro hobby, si sale billete, normal. Vamos creciendo poco a poco.» (Fuera de control, 2025). Es decir, la banda no se plantea el futuro como una carrera musical profesional en el sentido tradicional, sino como un proceso abierto, ligado al disfrute y la experiencia colectiva.

Hay algunas características que distinguen el estilo de The Faites. El inicio de su EP con un coro que recuerda a una barra de fútbol los sitúa dentro de una dinámica de cultura popular, cercana y colectiva, tienen además un cover publicado a modo de single del clásico de la salsa sensual “No podrás escapar de mí” de Frankie Ruiz, en estilo de indie rock, que refuerza aún más esa conexión con lo popular, aun cuando parten de un género musical que más bien está establecido en un nicho. Pero quizá lo más llamativo es la manera en que abordan la sexualidad en sus canciones: con una actitud abierta, desprejuiciada y sin filtros. Sus letras remiten a formas de deseo no reprimidas, expresadas con un lenguaje directo y cotidiano, cargado de ironía y humor, lo que puede resultar chocante en el contexto de ambientes musicales más contenidos o solemnes:
“Eres tan bella y no puedo contenerme / con tu ropa tan sensual… / en la Biblia dice no, / no, las primas no se comen.” (The Faites, “Las primas no se comen”).

Ese cuestionamiento de la solemnidad es, creo, un rasgo clave en The Faites. La canción con la que finaliza su EP “Sí, siempre tenemos sexo” incluye un cierre inesperado: unos segundos después de terminada la canción, se escucha la voz de un tenor interpretando el aria barroca “Vittoria, vittoria” de Giacomo Carissimi, que es interrumpida por un eructo, seguido de fuertes aplausos. La pregunta inevitable es: ¿a quién van dirigidos esos aplausos? Esta operación de collage —que podría remitir a las técnicas del grupo subte Narcosis— encapsula bien el espíritu de The Faites: una actitud de desconfianza frente a las formas institucionalizadas de éxito, y una voluntad de subvertir lo solemne mediante el humor y la ironía.

*

2.2.-Antibióticos: Formados durante el 2023, lanzaron su EP debut llamado 100mg a principios de 2024. La banda está actualmente integrada por Paolo Cerpa (guitarra, voz), Amaru Prado (batería), Mateo Braschi (sintetizador), Patricio Romero (guitarra, voz) y Sebastián Cruz (bajo). Sus edades oscilan entre los 18 y 21 años. La mayoría de sus integrantes participa también en otro grupo llamado Super Fuzz, que ha tenido igualmente gran repercusión dentro de LNE. Ambos grupos forman parte del colectivo y sello discográfico Chuma Puputi, junto a otros artistas como Huachiman, Haiti Bon Aire y DJ Topa.

Si algo caracteriza a Antibióticos y Super Fuzz es su identificación con un género musical conocido a nivel internacional como egg punk, surgido en el mundo de las redes sociales a partir de un meme que oponía dos estilos: por un lado, el chain punk, un punk rudo de personajes con fisionomía musculosa, y por otro, el egg punk, representado por un personaje frágil, excéntrico, algo nerd y con un marcado interés por la experimentación sonora. Aunque el término nació como una broma, terminó por dar nombre a una estética musical concreta: lo-fi, desbordada, lúdica, con influencias que van desde el post-punk y el power pop hasta el synth punk, y con letras absurdas, irónicas o existenciales. Muchos consideran al grupo Devo como una de las principales referencias fundacionales del egg punk. Otros grupos peruanos de egg punk pertenecientes a LNE son Moskas, Mal Trip y Huamán.

Si hay una característica llamativa en Antibióticos, es la brevedad de sus temas: apenas duran un minuto (el EP completo no llega a los seis minutos), concentrando en ese corto tiempo todos los elementos estructurales de una canción. Esta concisión los hace especialmente adecuados para su circulación en redes sociales, en sintonía con una generación habituada a la fugacidad de las stories y reels de Instagram o TikTok.

Sin embargo, esta brevedad más que una estrategia, es consustancial al egg punk: es común ver que bandas representativas del género, como Prison Affair o Gee Tee, trabajan dentro de esta lógica, inspiradas a su vez en el formato de canción corta típico de muchas agrupaciones clásicas de punk y hardcore.

Otro aspecto notable es su cuidado sonido lo-fi. A diferencia de The Faites —que grabaron su EP de forma artesanal—, Antibióticos trabajaron con mejores condiciones de grabación, aunque aplicaron deliberadamente una serie de filtros para emular el sonido característico de las grabaciones en four-track (grabadoras de cuatro pistas), formato tradicional asociado a la estética DIY del punk. “Ensuciar” una grabación, en este contexto, no es un error técnico, sino un gesto estético: una forma de alejarse de los estándares de profesionalismo dominantes y, en cambio, conectar con un nicho internacional que valora estas producciones caseras por considerarlas “más reales”. Actualmente, Antibióticos cuenta con canciones que superan las 16 mil y 12 mil reproducciones en Spotify, y forman parte de diversas playlists internacionales dedicadas al egg punk.

Un último aspecto decisivo en Antibióticos es el imaginario farmacológico/clínico que atraviesa sus canciones y su estética gráfica, el cual parece operar como un comentario irónico sobre una cultura de dependencia y consumo capitalista. En la canción “Vitamina C”, se escucha: “Mi cuerpo es muy ácido / corroe lo que esté a su paso /… mi cuerpo está hecho de vitamina C.” En tal sentido, el universo de Antibióticos plantea un cuestionamiento sobre la sobreestimulación y la constante búsqueda de aquello que supuestamente “nos mejora”. El cuerpo, en sus canciones, se convierte en el signo de un sistema agotado por el exceso.

*

2.3.-Mi Mochila Huele a Semen: Formados en 2022, Mi Mochila Huele a Semen ha lanzado el álbum Ese hijo de puta se mete vidrio, el EP Sentir lento y los singles Albergue de gatos y Sesiones Sak. Excepto este último, todos sus trabajos son instrumentales. La banda está integrada por Adriano Rozas (guitarra y voz), Minezza Morales (segunda guitarra), Marcelo Rojas (vientos), Antony Facundo (bajo) y Jeraá Senosain (teclados). Sus edades oscilan entre los 20 y 25 años. La mayoría de ellos son estudiantes de música. En Spotify alcanzan las 280 mil reproducciones lo que refleja que son una de las bandas de mayor crecimiento de la escena.

Inicialmente formaron parte de la agencia El Sol Management, dirigida por el joven gestor William Santa Cruz, donde también se agrupan bandas como 380, Allanamiento Emocional, Kamikaze y Paradero Astral. Actualmente, Mi Mochila Huele a Semen es representado por 511, una productora de conciertos internacionales. En el grupo se encuentra Adriano Rozas, también conocido como Advyyyy —nombre de su proyecto solista, que también ha recibido mucha atención— es natural de Arequipa, aunque ha desarrollado su carrera en Lima. Arequipa, por su parte, es una ciudad con una creciente nueva escena, junto con bandas como 380, Allanamiento Emocional, Lázaro Suplika Dopamina, Yamil Quiere Ser Artista, Baiao y Adiós, Amigos.

Un aspecto decisivo en la popularidad de Mi Mochila Huele a Semen ha sido su nombre. Elegido inicialmente como una broma, se volvió viral y empezó a circular en cuentas de TikTok e Instagram, donde comentaban sobre bandas con nombres inusuales. Esta viralización se ha dado por oleadas, cada vez a mayor escala: en el último año, el impacto del grupo en redes ha sido tal que han logrado hacerse conocidos en el circuito alternativo de México, siendo incluso invitados a tocar en un festival. Sin embargo, aunque el nombre ha sido un factor clave en su éxito, también ha generado cierto reparo: en eventos más formales, suelen presentarse simplemente como MIMO, y en algunas entrevistas en redes utilizan la expresión “s3m3n” para evitar posibles baneos por el algoritmo. Pero el grupo tiene mucho más que ofrecer además de lo anecdótico de su nombre. En sus discos uno percibe la influencia de diversos géneros guitarreros del indie, como el shoegaze o el noise rock. En particular, el shoegaze —un género británico que toma su nombre de la forma en que los músicos solían tocar mirando sus pedales antes que al público— y que ha alcanzado una notable popularidad dentro de LNE. Bandas como Los Membrillos, Sueño Púrpura, Solenoide, Umi Murasaki, Aruca o Caer sin ti conforman una suerte de subescena centrada en ese estilo. A diferencia de su pariente más accesible, el dream pop —de mayor impacto comercial—, el shoegaze se caracteriza por el alto volumen, la densidad sonora de sus conciertos y un espíritu de visceralidad heredado del punk y la psicodelia. Y eso se percibe en su primer álbum, grabado en un home studio con una producción cuidada que logra transmitir la intensidad, el muro de sonido y la atmósfera envolvente que este género siempre exige para conectar con su público. En tiempos recientes, Mi Mochila Huele a Semen ha ido incorporando nuevas influencias, como el slowcore y el math rock, lo que ha permitido a Adriano explorar líneas vocales de spoken word que abordan temas como el aprendizaje sentimental, el desamor y la introspección. A esto se suman arreglos con vientos —como saxofón y flauta—, que generan una especie de continuo entre las formas del indie y ciertas aproximaciones al rock progresivo, para producir una forma muy singular y ecléctica de rock experimental. Una tendencia afín a la de agrupaciones británicas consagradas como Black Midi o Black Country, New Road, y de grupos jóvenes de la región como Hesse Kassel (Chile) o unperro andaluz (México).

Esta apuesta por un sonido más experimental si bien puede alejarlos de las tendencias dominantes de la escena rock en Lima, ha sido a la vez clave para que alcancen nuevos públicos internacionales. En una reciente entrevista para el canal de youtube mexicano Fugitivo, el bajista Antony Facundo comentaba: “No tengan miedo a no ser comerciales, al final es la esencia tuya, si tiene corazón tu proyecto, se pueden lograr cosas muy chéveres.” Ante eso su guitarrista Minezza Morales, joven y reconocida productora limeña, agregó: “tuve que aprender a producir, a hacer sonido, a hacer pedales, saber qué era la electrónica, los sintetizadores, todo, para poder conseguir vivir de la música”. A lo que el vientista Marcelo Rojas replicó: “En el Perú no puedes quedarte tocando, tienes que aprender a hacer más cosas, mientras más cosas hagas, puedes conseguir más chambas, pero de tocar aun no podemos vivir.”

Conclusiones

La forma en cómo se posicionan en la escena grupos como The Faites, Antibióticos y Mi Mochila Huele a Semen revela una decisión de apartarse del mandato dominante de la profesionalización tradicional, y ese es, en general, un rasgo que caracteriza el espíritu de La Nueva Escena. En lugar de buscar encajar plenamente en las lógicas del mercado tradicional y las retóricas de desarrollo de carrera, estas bandas exploran caminos propios, apostando por la autogestión, la ironía y una forma artesanal de trabajo, sin que ello suponga un impedimento para su crecimiento. Siguen participando en eventos importantes, y su ascenso evidencia tensiones entre dinámicas de trabajo más personales, y las exigencias de mayor visibilidad. En una época marcada por el consumo algorítmico y la estandarización de los contenidos, los nichos de mercado no solo se han convertido en refugios, sino también en espacios fértiles donde lo alternativo puede florecer y construir comunidades que valoran lo diferente. Podemos hablar, entonces, de formas alternativas de entender la profesionalización, una contra profesionalización, cuyo desafío estará siempre en cómo lograr consolidarse sin perder aquello que las hace distintas. Al mismo tiempo, resulta clave reflexionar sobre cómo enfrentar otras problemáticas que afectan a LNE, como la desigualdad de género, la precariedad de la infraestructura, el centralismo y el riesgo constante de la fuga de talentos hacia circuitos más consolidados. Estos retos no solo ponen a prueba la sostenibilidad del movimiento, sino que también invitan a pensar colectivamente en estrategias para construir un entorno más inclusivo, estable y abierto a la diversidad.

Bibliografía 

Aguilar, R. (2025, 9 marzo). El real progreso del DIY en la escena musical peruana En https://ecna.substack.com/p/el-real-progreso-del-diy-en-la-escena [Accedido 15 Noviembre 2025].

Boix, O (2018) Amateurs y profesionales: una mirada desde los mundos musicales emergentes. En LIS. Letra. Imagen. Sonido. Ciudad mediatizada Año X, #19, Buenos Aires, (pp. 55-72)

Boix, O. (2017). Estado y organizaciones musicales en las configuraciones emergentes en los años 2000 en Argentina. En Resonancias vol. 21, n°40, enero-junio 2017, pp. 129-144

Chelo (2024, mayo 10). Dos entrevistas en No Nunca y una con Tomyor. https://ecna.substack.com/p/dos-entrevistas-en-no-nunca-y-una [Accedido 15 Noviembre 2025].

Chelo (2025, abril 29). La dedicación, inclusión y violencia en la escena desde los ojos de Sasha Frisancho [entrevista] https://ecna.substack.com/p/la-dedicacion-inclusion-y-violencia [Accedido 15 Noviembre 2025].

Founce Rodríguez, H. (2012). Entusiastas, enérgicos y conectados en el mundo musical. En N. García Canclini, M. Urteaga Castro Pozo y F. Cruces (Coords.) Jóvenes, culturas urbanas y redes digitales (pp. 169-185). Madrid: Ariel y Fundación Telefónica.

Frith, S. (2006). La industria de la música popular. En S.Frith, W. Straw, y J. Street (Comps.) La otra historia del rock (pp. 53-85). Barcelona: Manontroppo.

Fugitivo. (2025, 3 de julio). Mi mochila huele a s3m3n: «Si tu proyecto tiene corazón, hazlo» | Sonoro Presente [Video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=Eg0Y0N2_slw [Accedido 15 Noviembre 2025].

García Canclini, N (2012). Introducción. De la cultura postindustrial a las estrategias de los jóvenes. En En N. García Canclini, M. Urteaga Castro Pozo y F. Cruces (Coords.) Jóvenes, culturas urbanas y redes digitales (pp. 169-185). Madrid: Ariel y Fundación Telefónica.

La Nueva Escena. (2025). [Fanzine]. #1 Lima

Lazo, M. (2024, 18 diciembre). Un vistazo al panorama actual de la escena En https://ecna.substack.com/p/un-vistazo-al-panorama-actual-de [Accedido 15 Julio 2025].

Radio Nacional. (2025, 6 de marzo). Radio Nacional EN VIVO: Aldo Coz & The Locals y The Faites en Fuera de Control [Video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=BvAKQt6esOw&t=2217s [Accedido 15 Julio 2025].

Reynolds, S. (2013). Retromanía: La adicción de la cultura pop a su propio pasado (1ª ed.). Barcelona: Caja Negra Editora.

Wikström, P. (2013). La industria musical en una era de distribución digital. En C@mbio: 19 ensayos clave sobre cómo internet está cambiando nuestras vidas. Madrid, BBVA. Disponible: https://www.bbvaopenmind.com/articulos/laindustria-musical-en-una-era-de-distribucion-digital [Accedido 15 Noviembre 2025].

Yúdice, G. (2007). Nuevas tecnologías, música y experiencia. Barcelona: Gedisa.